Que la naturaleza siempre me sorprenda!!!

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miércoles, 19 de junio de 2013

Carta de una hormiga a un hombre



 Carta de una hormiga a un hombre:

Florida 4-10-98

Señor humano:

El motivo de esta carta es avisarle que a su planta favorita la vamos a podar esta noche, de tal manera que mañana le va a costar encontrarla.

Nosotras nos comunicamos con sabores. Agradecemos a la redacción de esta revista que supo traducir de sabores a palabras.

Su Jardín está escrito en sabores. Allí hemos leído que hace quince lunas, vino de lejos un hormiguero a podar la glicina y usted lo envenenó. Después de esto, la glicina brotó con un vigor nuevo y floreció como nunca. Pero usted no tiene el sabor de haberse dado cuenta del beneficio que le hicieron nuestras colegas.

Nadie sabe mejor que nosotras cómo hay que podar y por qué, sabemos el día y la hora adecuada. Los hombres ponen trampas para que no subamos a los árboles a cumplir nuestra misión, y luego los mutilan, los descuartizan, con sierras mecánicas en momentos en que no necesitan poda.

Los hombres no ven (o que tienen delante de los ojos: no ven cómo se embellecen los árboles con nuestras podas. No ven cómo  entristecen   y  se enferman    los   jazmines cuando nos matan. Cuánto olor tienen las rosas con nuestras podas y nuestros cuidados. No se dan cuenta de que los bichos nos temen,   y   donde   está nuestro olor no se atreven a acercarse.

Un día usted tenía olor de que estala pensando que lindo sería comunicarse con otras especies, una exploradora sintió ese olor y subió a su mano comunicándole sabores, usted la tiró y la pisoteó. Lo sabemos porque eso está escrito en el suelo.

Nosotras en este momento no necesitamos las hojas de su planta favorita, pero ella sí nos necesita, nos ha ido a buscar con un olor especial y cuando sentimos ese olor no podemos contenernos. Para eso estamos en el Mundo. Para podar. Sabemos que eso nos puede costar la vida. Pero aunque usted no lo entienda es más fuerte el mensaje de su planta que el instinto de vivir, y la vamos a podar.

Muchas gracias. Hasta nunca... O hasta la próxima. Eso depende de usted.

Una hormiga

Autor: Antonio Urdiales Cano